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Aresanos que destacan como promesas en el mundo de las artes escénicas

 
 

“Quise hacer un documental sobre los que viven del mar, cómo son y cómo piensan”

Miércoles, 29 de Diciembre de 2010 00:00

 

Bruno Currás

El aresano Bruno Currás, de 25 años, estrena mañana jueves, a las ocho de la tarde, en la Alianza Aresana, el documental “O son do mar”, grabado en septiembre en la localidad. Currás estudia realización en Madrid y el curso próximo se trasladará a la Escuela de Cine de Nueva York.
—¿Cuál es el origen de “O son do mar”?
—Es una deuda pendiente con mi padre, que ha sido marinero toda la vida. Me lo empecé a plantear hace un año y en septiembre decidí traerme la cámara, un micro de corbata, y grabar. No quería hacer un documental en el que se viera el oficio de la pesca, porque eso se ha hecho por doquier, quería centrarme en la gente, en las personas que viven del mar, en cómo son, cómo piensan y cómo viven su oficio

—¿Y cómo piensan?

—Todos coinciden en que el mar es uno de los trabajos más duros pero es “ni contigo ni sin ti”. Es decir, cuando están en el mar sí que dicen “lo mejor es estar en tierra”, y sin embargo, cuando están en tierra, quieren volver al mar. Lo que me llamó la atención de su trabajo es que todos parecían tener una cierta resignación melancólica. Había frases como “al mar sales y no sabes si vas a volver”, “ahora hace buen tiempo pero a lo mejor en media hora viene malo y tenemos que ir a tierra”... Todos coincidían en la dureza del oficio y en que nunca sabes si vas a volver. Porque además los marineros que entrevistamos tuvieron un suceso hace cuatro años, cogieron un temporal muy grande a la altura del cabo Candelaria, se vieron encerrados en la tormenta, reventaron todas las antenas de comunicación del barco, los cristales, la lancha de socorrismo no pudo salir... Estuvieron como una hora atrapados en un temporal y lo cuentan y decían que pensaban que se iban a morir.
—Porque la grabación se hizo durante el trabajo.
—Está grabado íntegramente dentro de un barco, de la embarcación “Morales Blanco”. Las entrevistas se hicieron en la popa del barco mientras íbamos en ruta, o en el puente en el caso del patrón. Pero todo eso se está viendo con imágenes intercaladas de cómo es la faena, lo que cuentan lo estamos viendo a la vez en imágenes.El documental, sobre todo, es una forma también de descubrir a las personas del mar, la complejidad del funcionamiento del barco, la mentalidad que tiene el marinero, la del patrón que controla las lonjas y los bancos de pescado, que tiene que llegar a tiempo... Yo creo que va a acercar mucho este oficio a la gente.
—¿Volverás a rodar a Ares?
—Sí, en marzo o abril volvemos a grabar un documental sobre la droga. No vamos a caer en el morbo, ni en el sensacionalismo o la demagogia. Vamos a ver a personas que, directa o indirectamente, se han visto afectadas por el mundo de la drogadicción.
—Después te irás a Nueva York, ¿qué esperas de esa experiencia?
—Tengo contacto con Sandy Lieberson, productor de “Star Wars”, “Thelma y Louise”, “Terminator”... Me fue orientando sobre lo que me iba a encontrar, cómo se trabaja y se vive en la escuela. Sé que va a ser muy duro, los niveles de exigencia son muy grandes. Estuve el año pasado allí, vi cómo va todo y tengo muchas ganas.
—¿Cómo ves tu futuro?
—Me lo planteo, al principio,  fuera de España. Grabaré estos documentales, unos videoclips para Rulo y la Contrabanda (ex cantante de La Fuga), y después habrá un punto y aparte para meterme en lo que es el cine en sí.
—¿Siempre has querido ser director?
—Sí, lo que pasa es que cuando vives en un pueblo de 5.000 personas y dices que quieres ser director de cine pues la gente te dice, “y yo quiero ser astronauta”. Pero si sigues y luchas y te encuentras veinte personas como tú, es como un sueño compartido y dices, ¿pues por qué no?
—¿Tienes algún realizador predilecto?
—A quien realmente admiro, por lo que le ha costado, es a Steven Spielberg. Él estuvo tres años intentando, a diario, entrar en los estudios Kodak. Por fin presentó un proyecto que era demasiado bueno para dárselo al novato y lo pusieron en una serie de televisión, que fue bien. La oportunidad de poder rodar una película le llegó a los nueve años de haber entrado en el estudio, más los tres anteriores intentándolo. Sabía lo que quería y hasta que lo consiguió, no paró.

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Enrique Ramil

 
  Ramil