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JUAN PANTIN DOCURRO

 
 

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Cuadro de texto:              Nacido en Ares en el año 1.904, emigró para Cuba a los 16 años y pronto embarcó en un bananero, como maquinista siguiendo la tradición de su padre, que también había sido maquinista  del barco de guerra español “Almirante Oquendo” que participó en la guerra de Cuba.
            El segundo viaje que Juan realizó en el bananero fue el último, pues decidió quedarse en Nueva York. Desde allí saltó a  Chicago y a la par que trabajaba estudió en clases nocturnas el inglés y seguía cursos de química, por lo que enseguida fue ascendido en su empresa  que a su vez se iba convirtiendo en una de las más importantes de estados Unidos y más tarde del mundo.
            Se convirtió en el director del laboratorio de su empresa y logró un componente básico para todas las tintas. Este descubrimiento de Juan Pantin, fue patentado por su empresa y lo consagró como un hombre clave. El propio presidente de la compañía afirmó que “no hay casi ni  una tinta fabricada en la actualidad que no contenga algunos de los ingredientes utilizados por John Pantin en sus primeras fórmulas de tinta brillantes pata tipografía y Offset”.
            La “Enciclopedia Británica”, prestigiosa publicación  internacional comenzó a dar a luz un trabajo de Pantin a partir de 1.959, sobre la tinta, mientras que aquel pasaba  a director de la fábrica de Chicago. Se encargó de montar las fábricas de la multinacional de la tinta en Italia, Francia y España, a donde vino en los años sesenta. Fue en esta época cuando en Quebec, se le entregó la medalla “ault” al mérito por su trabajo en las nuevas tintas de impresión. Entonces ya era consejero  de la multinacional  y asesor técnico de la filial en  España.
            “John” Pantin fue en Gallego  ganador en USA. De ordenanza, a director de una fábrica en Chicago.
            Pasó su jubilación en Ares, con su familia, la tierra que le vio nacer y que siempre llevó en su corazón, hasta el punto que “su esposa Ferne, que es una magnifica pintora captó siempre la “saudade” de su marido. Un día le entregó un bellísimo cuadro en el que se recogía un Ares conocido a través de las palabras de Juan”.
            Un orgullo y un ejemplo para los aresanos, a imitar por las  generaciones actuales y venideras.